El carbón vegetal es un material combustible, frágil y poroso con un alto contenido en carbono. Se produce por calentamiento de residuos vegetales, hasta temperaturas que oscilan entre 400 y 700 °C, en ausencia de aire.

carbón vegetal

En el norte de nuestro país, en las zonas rurales era común ver la figura del carbonero, oficio ahora en vías de extinción. El trabajo consistía en apilar leña recubierta de musgo y ramas tiernas, después se prendía la leña en la parte interior y se dejaba quemar durante días. Al final se prensaba pisando desde la cima del montículo.

Se sabe que en las pinturas rupestres se usaban uno o dos colores, incluyendo el negro, también llamado pigmento, que era de origen vegetal como el carbón vegetal. Los trozos de madera carbonizada fueron utilizados por el hombre desde el mismo momento que se descubre el fuego. De hecho, existen pruebas de que en muchas pinturas rupestres de hace más de 15.000 años el carbón vegetal se utilizaba para marcar el contorno de las figuras.

Otro uso fundamental del carbón vegetal en la historia de la humanidad es su empleo en la metalurgia, especialmente en países con abundantes recursos forestales y economías en desarrollo.

La fabricación de pólvora también es otra de las aplicaciones del carbón vegetal. La pólvora negra se compone de un 75% de salitre, un 12% de azufre y un 13% de carbón vegetal. Estos ingredientes al quemarse producen un gas que tiende a ocupar un volumen 400 veces mayor que la mezcla original, produciendo una fuerte presión en las paredes del recipiente que los contiene.

Dado que el carbón vegetal es un material poroso, otra de sus aplicaciones es su uso como absorbente. Así, se sabe que la madera carbonizada se usaba como adsorbente médico en el antiguo Egipto y que en el año 400 a.C. Hipócrates recomendaba filtrar con carbón el agua para beber. El carbón vegetal no posee una textura porosa tan desarrollada como la de los carbones activados. No obstante, resulta más simple y barato de producir, por lo que a pesar de ser un absorbente relativamente mediocre, si se compara con los carbones activados, se utiliza en determinadas aplicaciones que no requieren de una gran capacidad de adsorción. También se usa para adsorber moléculas de un tamaño relativamente grade (como los colorantes), dado que la mayoría de la porosidad de los carbones vegetales cae dentro del rango de los macroporos (anchura del poro > 50 nm). Una aplicación relativamente importante es la clarificación de bebidas alcohólicas como el vino, cerveza, güisqui, etc.

El carbón vegetal se usa mayoritariamente como combustible, no solo de uso doméstico sino también industrial, especialmente en los países en vías de desarrollo. El carbón vegetal es una fuente de energía renovable, lo que aumenta su interés como combustible. No obstante, la producción de carbón vegetal por métodos artesanales tiene un importante impacto ambiental que es necesario disminuir mediante el uso de métodos industriales con control de emisiones.