Minerva

El conjunto de los tres Dioses romanos Jupiter, Juno y Minerva, forma la triada capitolina y deriva de la triada en la religión etrusca representada por Tinia, Uni y Menrva.

En sus estatuas e imágenes se le da una belleza simple, descuidada, modesta, de expresión grave e impresionante nobleza, fuerza y majestad.

Generalmente aparece sentada, pero cuando está de pie tiene la actitud resuelta de una guerrera, por lo que se la representa con una armadura y casco y  de aire meditativo por su mirada fija en altas concepciones representada con una lechuza en el hombro.

Palas Atenea para los griegos, más tarde Minerva de mirada viva y penetrante, como la mirada de las pequeñas lechuzas, con las que custodia durante la noche la Acrópolis, en cuyo Partenón se atrevió Fidias a esculpirla; la que había nacido de la propia cabeza de Zeus, con el hacha de bronce de Vulcano por partera; la que dio a la ciudad de Atenas el olivo como símbolo de la paz, frente al corcel guerrero de Neptuno; y ante cuya belleza el veloz Helios detuvo los ligeros corceles de su carro de fuego; la que inventó la flauta y la danza; la Diosa de la Guerra, a quien dedican el gallo, ave animosa y peleadora; y, por tanto, protectora de la Paz, de la Filosofía y de las Artes, apartó un día a la sofista corneja de su compañía, para evitar que los hombres pudieran confundir la parlería con la sabiduría, y decidió adoptar a la callada y observadora lechuza como numen suyo.

La lechuza de Minerva es símbolo de muchas entidades que quieren tener o tienen relación con la filosofía: congresos, revistas, sociedades, etc…y  también sociedades masónicas, donde la Sabiduría, la observación y el silencio forman parte de su simbología.