Si podíamos congelar un momento en una fotografía, no es de extrañar que la necesidad de querer conservar o duplicar papeles originales nos llevara hacia el  descubrimiento de una reproducción a través de un revelado instantáneo de un negativo fotográfico. Fue en 1903 cuando el norteamericano G.C. Beidler realiza las primeras fotografías, las primeras copias.

Treinta y cinco años más tarde se llega a obtener la primera copia en papel por xerigrafía gracias a Chester Carlston. Se empiezan a sacar copias con papel común y se deja de lado el papel estucado que además era más caro. Haloid compró los derechos del perfeccionado sistema de copiado y en 1950 pasó a llamarse Xerox.

Carlston  se convirtió en millonario, fue un hombre discreto y parte de su fortuna revirtió en la ayuda a los demás y como buen ejemplo fue su apoyo a las Universidades subvencionando becas a la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías y devolver a los estudiantes la posibilidad de desarrollar nuevos proyectos.

Hoy día la compañía Xerox dedica un premio anual a la memoria de Chester Carlson, a quién presente alguna innovación en ingeniería y que contribuya significativamente a la profesión.

En estos momentos de desesperanza en nuestro mundo actual, donde la investigación sufre el más cruel de los recortes, la enseñanza la más cruel de las desigualdades, queremos con este breve post, rendir homenaje al coraje, a la investigación, al estudio del desarrollo, al trabajo de todos aquellos que invierten parte de su vida en hacernos más llevadera la nuestra.

Ojalá y de esta idea pudiéramos realizar muchas fotocopias.

Sercopi Levante