Solsticio de Verano

Solsticio de Verano

Solsticio de Verano

Desde los primeros tiempos el hombre rindió culto al sol, conscientes, o no, de que sin él todo sería estéril. Con él las cosechas darían sus frutos, el calor permite ríos de agua, la vida y el hombre edificó a favor de su Dios.

Hoy día nuestro contacto con la naturaleza está impedido, solo podemos reflexionar sobre ella en algunos casos, desplazándonos kilómetros para sentirla y mucho más todavía para sentirla en su estado salvaje. Sin ella, nada es posible, el estado de hormigón en que vivimos es posible también gracias a ella, sin sus recursos pereceríamos y el hombre destructor debería recordar que la naturaleza no es un legado de sus padres sino un préstamo a sus hijos.

La cultura Maya y Tolteca aporta una gran belleza simbólica a este período, se basa en un concepto sencillo: Observar la naturaleza y aplicar en nosotros sus principios.

Aprender a nacer y morir con el sol, aprender a vivir el eterno presente. El invierno contrae la tierra para guardar las semillas, toda potencialidad de vida, donde todo muere y reposa para vivir un nuevo ciclo. En el solsticio de invierno, el sol alcanza su recorrido máximo hacia el sur y se convierte en colibrí que a base de voluntad avanza y crece hacia el norte, cuando alcanza su punto máximo llega el solsticio de verano donde el sol se posa como una gran águila radiante y comienza su viaje hacia el sur para comenzar un nuevo ciclo.

En su ascensión máxima (el cénit) todas las cosas carecen de sombras si es que se encuentran en una perfecta vertical. Los toltecas llaman a este momento “Tonal Lepantla” (la energía central) cuando el sol se convierte en águila mariposa.

En el equinoccio de primavera brota la vida, florece, se crean los frutos que alimentarán a los seres vivos. En el equinoccio de otoño se cosechan los frutos y la tierra comienza el reposo donde muere la naturaleza y se contrae para reposar las semillas sobre la tierra que florecerán de nuevo en equinoccio de primavera.

La otra forma tiene un significado esotérico, el equilibrio perfecto de los opuestos, el ser humano trabaja sobre sí mismo lo que somos debe conectarse con el afuera. Nos desapegamos del pasado y del futuro y la luz de la sabiduría nos hace entender la obscuridad del egoísmo.

Todas las Logias de todas las Obediencias masónicas celebran esta etapa con un banquete, bien llamado el Banquete de la Orden, o la celebración del solsticio de verano. En cualquier caso, es un día de reunión con los hermanos y hermanas de cada Taller y de cada Obediencia que le confiere un carácter universal. Es el momento de la despedida del curso masónico y de retirada al descanso y de reflexión personal para como en la trayectoria del vuelo del colibrí, volver con lo mejor de nosotros en época de recogida de la cosecha.

Es el día en el que celebramos nuestra fraternidad universal.

Minerva-LLeialtat, es una Logia mixta en Barcelona de la Gran Logia Simbólica Española que como tantas otras celebra en estos días el solsticio de verano y desde aquí queremos hacer extensiva a las demás Logias y a nuestra sociedad nuestro sentimiento fraternal.

Brindemos!! Libertad, Igualdad, Fraternidad ¡!