minerva-lleialtat

La masonería lejos de ser secreta es sobretodo discreta. En cuanto a todos los artículos aparecidos en Internet, documentos, fotos, como en cualquier otro asunto, hay de todo y el espectador según los conocimientos y a través de los medios que le hayan llevado a buscar hará suyas unas u otras interpretaciones de todo lo subido en la red.

Lo bueno que tiene la masonería es que no se trata de una secta, sino todo lo contrario. El que es iniciado en una Logia le será más difícil su entrada que su salida, son sus miembros quienes te aceptan entre ellos y dispones de toda libertad para si lo que buscas no lo encuentras allí, abandonar. Lo importante es documentarse y acercarse sin miedo, pero sí con responsabilidad,  seguramente, sus propios miembros te esclarecerán alguna duda al respecto.

La masonería no tiene que ver con otras organizaciones, es otra cosa, es una escuela de formación personal y colectiva a la vez, un laboratorio de ideas que pueden tratar temas filosóficos, morales y sociales, porque la masonería se preocupa también de cómo transformar la sociedad, aunque esa transformación se hace individualmente y desde la perspectiva de cada uno en particular, influyendo en su medio más cercano y decidido libremente.

Es por ello, que la tolerancia masónica confronta tu verdad con la verdad del otro y las imposiciones no tienen cabida en ella.

Minerva-Lleialtat es la primera Logia de la Gran Logia Simbólica Española, Obediencia mixta antidogmática y liberal. Hombres y mujeres libres trabajan en conjunto para progresar en el arduo camino del saber, del conocimiento y la progresión personal de cada cual, nace de dentro hacia afuera y por eso decimos que la masonería es iniciática y progresiva.

Aunque seguimos ritos, base de nuestra convivencia en la Logia, estos determinan los tiempos que son diferentes del que vivimos en la sociedad profana. Aquí se escucha sin interrupciones, el tiempo está a nuestro servicio y se hace un uso responsable de la palabra y de la escucha, la libertad de expresión es rigurosa y la tolerancia, el respeto al que habla y a su persona es absoluto, no en tanto a sus ideas que pueden ser motivo de otra intervención en sentido contrario. De forma que una vez terminada la sesión y habiendo escuchado diferentes puntos de vista sobre un tema, las conclusiones son personales no habiendo vencedores ni vencidos. No hay lucha por un objetivo, por lo que el progresar hacia otro punto parte de la reflexión, del silencio y de la escucha para ser crítico con el propio pensamiento y no anquilosarnos es posturas estancas.

Es por eso que no hay manual estándar para estudiar, para aprobar, para defender, que nos sea la propia libertad en una igualdad perfecta con un trato fraternal.