Metal extraterrestre para Toutankhamon

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La daga de Toutankhamon

Metal extraterrestre

El puñal de Toutankhamon encontrado a principios del S.XX ha sido analizado recientemente llegando a la conclusión de que bien podría tratarse de un puñal realizado con material extraterrestre.

A Ferroforma, que trabajamos dando forma al hierro, nos ha llamado poderosamente esta noticia la atención.

La empuñadora está realizada con cristal de roca y oro engastado con piedras preciosas, pero el hierro utilizado hace sospechar que se trate de un meteorito.

El puñal lo encontró depositado en el abdomen dentro de la mortaja que envolvía la momia de Toutankhamon, Howard Carter. La momia fue expuesta en el Museo Egipcio de El Cairo más tarde.

No es de extrañar que si bien hoy los meteoritos requieren toda nuestra atención científica, en aquella época debía tratarse, por lo menos de misivas divinas y tratarlas de materiales extraordinarios y mágicos. Investigadores físicos italianos y colegas egipcios del museo de El Cairo pudieron determinar de qué material estaba compuesto su lámina: Níquel, cobalto, fósforo, carbono y azufre son típicas de las composiciones meteoríticas sobre todo por el porcentaje de níquel.

No es el único objeto valioso encontrado en Egipto. Se habla de otras piezas del periodo predinástico encontradas en un cementerio 3300 a C. Del hierro meteorítico habrían dado forma al mismo hasta conseguir 9 perlas tubulares, una joya verdaderamente prehistórica.

Sin duda alguna ellos consideraron este material como divino y lo moldearon para engalanar a los grandes personajes de su época y para nosotros, hoy día ésta es una joya de incalculable valor, y encontramos un punto en común en la distancia del tiempo y guardando las distancias, y es que el hierro siempre ha sido un aliado para dar forma, en nuestro caso para engalanar patios y casas con nuestras puertas de hierro y además es un material indeleble, fuerte, que como hemos visto perdura a través del tiempo.

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Masonería mixta en Barcelona – El Oriente eterno

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Masonería Mixta en Barcelona

Lejos de creer o no creer, lo que sí es una realidad es que en la vida transitamos hasta un punto sin retorno y al que los masones denominan el Oriente eterno.

El alma inmortal vista desde la perspectiva masónica no se queda en la desaparición, en el no estar, sino que completa la triada masónica “de dónde venimos” “quienes somos” “hacia dónde vamos”. Y que cada uno desde su perspectiva y en el ámbito de las concepciones metafísicas de cada cual, interpreta.

El Oriente, lugar donde se levanta el sol, llena de poesía el final del tránsito por la vida. El renacer de este día tras día también es una bella metáfora de recuerdo a los que ya no trabajan con sus Herman@s.

Si la masonería saca lo mejor de las personas, si las ideas se convierten en proyectos destinados a buscar la verdad y defender los altos valores, cada cual deja un legado para la posteridad, el ejemplo con que los masones dicen deben influenciar su entorno,  unos más sobresalientes e ilustres que otros pero con el mismo tesón y de igual tratamiento,  una vez en el Oriente eterno queda para la memoria de los vivos su legado.

Los masones tienen rituales específicos para este acontecimiento que forma parte de la vida y a la que no escapamos para honrar la memoria. El hombre cuando muere no lleva nada consigo y en ese momento un hermano o hermana deja su memoria en el recuerdo.

Así, Antonio Machado escribía a D. Francisco Giner de Los Rios, el pedagogo, filósofo y fundador de la Institución Libre de Enseñanza y maestro suyo cuando pasó al Oriente eterno:

A Don Francisco Giner De Los Ríos

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?… Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
…¡Oh, sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas…

Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España

ANTONIO MACHADO

Masoneria mixta en Barcelona

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