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PILARES INVISIBLES

Las mujeres han sido y siguen siendo los pilares invisibles que sostienen el mundo rural. En un mundo de hombres también las mujeres soldadoras tienen que visibilizarse para obtener su lugar y son hoy por hoy parte de la solución, evitan el declive de los pueblos.

La mayoría de las decisiones que se toman en torno a la vuelta al mundo rural o a la no desaparición del mismo son tomadas por mujeres. Esas mujeres que valientemente han apostado por seguir subiéndose a un tractor, marchar con el ganado, o simplemente han soñado con algo propio dentro de la naturaleza, cuando se habla de despoblación no se habla de agricultura y de mujer, siendo dos elementos que fijan las poblaciones.

Pero hay muchos más oficios que por costumbre han sido entendidos para hombres como es el mundo de la soldadura, rara vez hemos visto una foto de una mujer con una máscara de soldadora provocando chispas, pero haberlas, sí que las hay.

Muchas de ellas han llegado al mundo de la soldadura de casualidad convirtiéndose en una profesión que les llena y les apasiona.

Se destaca en el mundo la incorporación de la mujer pudiendo decir que el 3% del total general de los soldadores, son mujeres.

Desde luego no es comparable pero en el universo masculino se empieza a ver la representatividad de la mujer en todos los campos.

Las primeras mujeres soldadoras, por ejemplo, en EEUU surgieron de la necesidad de atender los astilleros durante la segunda guerra mundial, faltando los hombres se requería mano de obra y las mujeres eran contratadas para construir material de guerra.

Los medios de comunicación de aquella época, la radio y los periódicos animaban a las mujeres a ponerse máscaras y los monos de soldadura.

Las mujeres empezaron a cobrar por un empleo lo que no le pagaban por faenas de mujeres y vieron como sus posibilidades adquisitivas mejoraban, sintiéndose independientes.

Todo fue un sueño, cuando la guerra terminó las mujeres fueron las primeras despedidas y todo volvió a la normalidad, pero sí podemos decir que contribuyeron a la creciente presencia de las mujeres en el mundo de la soldadura y hoy día los formadores de soldadores alaban la capacidad de coordinación y paciencia que tienen las mujeres respecto a sus compañeros.

Hoy día hay falta de soldadores y las mujeres son quienes están atendiendo esas y tantas otras llamadas. Tanto tiempo estando en la sombra que las mujeres han despertado y están ocupando universidades y trabajos que nunca parecían haber sido concebidos para ellas, ser soldadora es uno de ellos.