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Myosotis Sylvatica | No me olvides | Flor masónica

Misosotis flor de reconocimiento masónico durante la alemania nazi

Puede que muchos conozcan la flor Myosotis Sylvatica, también conocida como Nomeolvides, que la hayan visto crecer en el campo, pero, además,  esta flor emblema  del amor desesperado y del amante eterno, fue también adoptada por los masones, prisioneros de los campos nazis, para reconocerse entre ellos burlando a la Gestapo para poder abrir sus  trabajos en los campos.

Por aquel entonces la masonería alemana estaba bajo la jurisdicción de once Grandes Logias divididas en dos tendencias, una humanista, tolerante, que valoraba los méritos y no la tendencia religiosa y la otra de carácter dogmático que exigían ser cristianos a sus candidatos.

En 1934 la masonería alemana sufre una grave crisis debido a la situación y algunos se adormecen. Aquellos que seguían en activo tuvieron que adoptar una nueva forma de reconocimiento que no fuera la escuadra y el compás y con la pequeña miosotis pasaron discretos ante los nazis.  Esta flor identificaba a un hermano, que no dejaba que la luz se extinguiera, luciéndola en su solapa.

Muchos fueron los masones exterminados, ingleses, franceses, americanos, polacos, checos, etc.. desde los más altos rangos al más humilde soldado.

En una de las revistas masónicas de la época de carácter humanista,  el Gran Maestro  Leo Müffelmann escribía: “El Nacionalsocialismo es el enemigo de la Francmasonería. La Francmasonería lucha y debe luchar contra el Nacionalsocialismo”

Müffelmann acabó arrestado por la Gestapo, torturado y enviado al campo de Sonnenburg junto con otros miembros del Supremo Consejo de Alemania y aunque fue puesto en libertad murió a los pocos meses de ser liberado, aún le dio tiempo de visitar Palestina y Abrir una nueva Logia llamada Líbano para trabajar en húngaro.

Cuando todas las logias habían sido cerradas en Alemania la Gran Logia Simbólica de Alemania trabajó en el exilio conscientes de su misión considerando una obligación masónica reabrir trabajos con la ayuda fraternal de la hermandad masónica.

Fueron ellos quienes mantuvieron viva la llama de la masonería alemana durante el periodo nazi y poco después de la II Guerra Mundial los masones alemanes hicieron esfuerzos por reconstruir las logias.

Actualmente en muchas Logias germánicas se hace entrega de una flor miosotis al herman@ cuando es elevado al grado de maestr@, en donde se explica el significado en nombre del  honor y del amor y sirva de ejemplo a futuras generaciones.

Minerva-Lleialtat, logia mixta en Barcelona de la Gran Logia Simbólica Española recuerda en ocasiones a los hermanos que vivieron con honor este periodo de la historia.

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Masonería | El trabajo del Aprendiz

Aprendiz masón/a

Después de la entrada en una Logia, después de que te hayan aceptado y después de la ceremonia de Iniciación, al recién iniciado le queda toda una vida para perfeccionarse.

Algo ocurre, pero ese algo hay que encontrarlo, no es la luz que se instala en ti como si de una bombilla se tratase, un compromiso de asiduidad a los trabajos y el silencio activo al que se somete el aprendiz masón es el inicio de una consciencia en cuanto al “yo” y escuchar y observar se convierte en un hábito para la reflexión.

Los aprendices en la Logia se sitúan en el sitio donde menos luz hay, puesto que van en su búsqueda, la masonería es un camino iniciático y progresivo y eso pasa por la escucha paciente y la observancia del propio ser. Es muy común engañarse a uno mismo y aunque a veces identificamos faltas en nosotros, las disfrazamos e involucramos a otros por pura comodidad.

Es este el primer trabajo del aprendiz, la identificación de su propio “yo”. Debe comprender que el trabajo se dirige y lo realiza uno mismo. Nada tiene en contra la masonería en tener en sus filas a personas relevantes, pero éstas son fruto de su trabajo y su honestidad. Hay personas que no encuentran lo que buscan, quizá por una concepción errónea, quizá pensaba ser importante, vivir cómodamente, reconocimiento… y si no es esto lo que encuentra comunica que aquí no se haya nada. La paciencia para ir descubriendo, el trabajo constante y el estudio va dando sus frutos y la labor personal y humanitaria surge de un compromiso con nosotros mismos y con la sociedad.

Esos aprendices que son en las Logias la alegría y las ganas, su fortaleza en conjunto es la fraternidad, ese pilar que hace que se avance en armonía, desde una igualdad perfecta.

La etapa de aprendiz no se olvida, porque además debe ser el eterno aprendizaje lo que le da sentido al masón.

Artículo patrocinado por…

Logia Minerva-Lleialtat (GLSE) – Masonería mixta en Barcelona.

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