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MALLAS PROTECCIÓN Y QUE CORRA EL AIRE

GatoRed instalación de mallas y redes de protección para gatos
FUERA GOLPES DE CALOR

Es frecuente encontrarse en verano con gatos atropellados en la carretera, el otro día sin ir más lejos, un gato yacía en la esquina de nuestra urbanización. Es posible que se escapara de algún chalet porque se le veía rollizo y bIen cuidado…  Esto es uno de los males que pasan cuando no se tiene bien delimitada la propiedad y no está bien vallada. En las ciudades los gatos, tan curiosos suelen tumbarse en sitios insospechados y de vez en cuando alguno cae al vacío por eso que se llama el síndrome del gato paracaidista.

Otro peligro inminente en los animales domésticos son los golpes de calor, Todo el mundo debería saber que no se puede dejar bajo ningún concepto a  ningún ser vivo dentro de un coche parado en verano, es una trampa mortal.

Si tienes mascotas, pon medios a tu alcance, como instalar mallas de seguridad en los sitios abiertos por donde puedan escapar o caer y en cuanto a los golpes de calor, evita encerrarlos en sitios calurosos y procúrale fresquito en la medida de lo posible.

Si el agua de su cuenco se calienta, añádele unos cubitos y mantenla fresquita también mojarle un poco la cabeza y el lomo con una toalla le dará sensación de frescor. Sabes que también podemos hacerles algún polo?

Los perros y los gatos no sudan, así que bajar la temperatura es más costoso para ellos  porque el exceso de calor lo eliminan mediante la boca, un cuenco de agua fresquita ayudará a que se recupere de las altas temperaturas. Qué tal si le preparamos algún juego hecho de hielo? Una botella, por ejemplo?

Una caja como cobertizo y una camita mojada cerca de un ventilador será el sitio ideal donde ponerse a cobijo de los rayos solares.

GatoRed es una empresa que nos puede instalar esas redes de seguridad que nos darán tranquilidad evitando sus escapadas.

Qué no hacer por ellos?

Feliz verano ¡!

REDES DE PROTECCION A SU INSTINTO

GatoRed instalación de redes de protección gatos

LENNON, RAISA Y BIGO.

Nos trajimos a Lennon pensando un día en que nuestro compañero canino de curro no se quedara solo, ahora teníamos terreno y un compañero de juegos siempre es una alegría. Sin pensarlo mucho fuimos a por él, ya lo habíamos visitado en casa de un amigo que lo tenía en acogida.

Era un sardinilla, unos ocho meses, delgado hasta marcársele las costillas con un correteo particular y mucho miedo a los humanos pero sin ningún temor de sus congéneres. Lennon era parte de una camada salvaje, los padres nunca pudieron ser atrapados y les enseñaron a sus hijos que cada vez que veían un humano fuera lejos o cerca, salían huyendo, así que tenía metido en el cuerpo el temor aprendido, sinembargo Lennon convivió con gatitos en la misma protectora y se hizo inseparable de “Raisa”, una gatita pequeña también que se cobijaba en su regazo y con quien disfrutaba de pelearse y darse lametones.

Ladridos y maullidos se escuchaban cada vez que Lennon y Raisa se juntaban.

Lennon se adaptó muy bien a nuestro hogar confiando en nosotros en unos días viendo que le proporcionábamos comida, cobijo y cariños, no se le podía hablar alto y cada vez que salía a la calle el ruido y las personas le llevaban a un estado de stress considerable, nada que ver con su amistad con Bigo, nuestro perro adulto que lo recibió con las patas abiertas y a quien regañaba cuando hacia algo que él consideraba que no estaba bien. Corrían y vivían juntos aventuras y los dos se enseñaron cosas y con nuestros paseos y mucho amor conseguimos reducir su miedo poco a poco.

Pero en los chalés siempre hay gatos merodeando y a Lennon los maullidos le traían el recuerdo de Raisa, en cuanto oía alguno a lo lejos salía corriendo viendo por donde escaparse para acudir en su búsqueda y encontrarse con ella.

Un día, el solar de al lado se vendió y quitaron todos los escombros con las máquinas, fue una pena para Lennon porque él, cuando la red de protección para gatos de la piscina  se abría, corría hacia la valla linde con el solar para divisar los gatitos que por allí se paseaban buscando comida, ahora, cuando tiene oportunidad se queda mirando como antes a través de la red de la valla y solo ve tierra extendida con la mirada fija y sin perder la atención esperando ver a una de sus amigas. Bigo le acompaña y siempre está a su lado sabiendo lo que siente y animándole: venga ¡! No estés triste, vamos a jugar y a por chuches!!!

Por otra parte damos gracias a que nuestras redes de protección en nuestra terraza los mantienen al margen de las escapadas repentinas.