PROTEGE LO QUE MÁS QUIERES

Hay miles de anécdotas de cómo te eligió tu gato como amo, es decir como determinó elegirte, creyendo que podría compartir contigo algún momento.

Recuerdo que en mi época en la que ayudaba en una protectora de animales, al entrar en los recintos dedicados a los perros, acudían en manada y se te subían todos encima, pero muy distinto era en la gatera. Los gatos paseaban o estaban en las ventanas tomando el sol sin inmutarse.

Yo soy de perro, mis compañeros fieles han hecho que domine sus expresiones corporales y sepa como relacionarme con ellos, pero siempre me ha resultado difícil hacerlo con un gato, su expresión expiatoria es fría y distante y nunca sabes como va a reaccionar.

Pues bien, aquel día en la gatera, un pequeño gato negro de ojos verdes no hacía más que ronronearme y no dejaba de rozarme las piernas. En un momento que me puse en cuclillas aprovechó para subirse a mi hombro y rozarme la cara con la suya. Nunca había experimentado algo igual, no sabía muy bien que trataba de decirme pero no me violentó, todo lo contrario. Una de las cuidadoras me dijo “Ese gato te ha elegido” Fue todo un halago pero no pude llevármelo, todavía no era mi momento además de convivir con un bóxer un tanto posesivo.

Hace poco me hicieron una entrevista en casa de una periodista. No la conocía y nada más entrar en el estudio vi un juego para gatos que me hizo pensar que por allí debía andar, aunque, oteando no lo vi por ningún lado.

Yo estaba pendiente de mis respuestas y nada más, pero el Nefertiti que así se llamaba el minino empezó a restregarse por mis piernas produciéndome un cosquilleo agradable, fue entonces cuando advertí su presencia y a pesar de no estar cómoda entre ellos, me sentí relajada y bien.

Vi que en el balcón había una red de protección que intuí que sería por Nefertiti y así me lo confirmó la periodista. Lo adoro y cuando lo veo merodeando por el balcón no lo puedo soportar, así que recurrí a Gato Red, una empresa profesional que me ha devuelto la tranquilidad.

Cuando me iba y mientras nos despedíamos en la puerta, el gato se sentó a distancia mirándome y cerrando los ojos poco a poco, su dueña me dijo que nadie era de su agrado y que era la primera vez que se sentía agradecido por una visita, le había hecho tilín.

Después de tantas experiencias que me han aproximado a este animal, se me ha abierto el apetito de compartir mi vida con uno, pero estoy esperando que sea él o ella quien me elija a mí.