ROMA Y LAS NASONI
Una red de distribución de agua por fuentes en hierro fundido de agua potable se ofreció en Roma allá por el 1874.
En ese año fué Luigi Piancini (alcalde de Roma) y su concejal Rinazzi quienes tuvieron la gran idea al ofrecer una red de distribución de agua gratuita a sus habitantes, tanto del centro como de sus pueblos limítrofes. Los romanos le dieron el nombre de “nasoni” a todas esas fuentes que son de forma cilíndrica y de hierro fundido que saciaban la sed de los suyos y visitantes y que presenciaban plazas y calles de Roma.
Como ya hemos mencionado eran de forma cilíndrica con tres caños en forma de dragón, de unos 100 Kg de peso y 1,20 m de altura.
Más tarde se modificarían los caños y darían paso a un caño único del que procede el nombre de “nasone”.
Roma es una ciudad que todo viajero o turista conoce, o entra a formar parte de aquellas ciudades dignas de ser vistas.
El agua limpia y su abundancia dio a esta ciudad notoriedad ya con el imperio romano, convirtiéndola en una ciudad de referencia.
Una de las fuentes más visitadas en Roma es la Fontana di Trevi un punto terminal del antiguo acueducto “Acqua Vergine” cuyo aspecto actual fue implantado por Nicola Salvi.
Otra de las fuentes es la Fuente de Agua Feliz o fuente de Moisés situada en la Plaza Termini, un Moisés hace brotar el agua de entre las rocas.
En la Plaza de España podemos ver a los pies de la escalinata la Fuente de la Barcaza del escultor Pietro Bernini.
La plaza Navona tiene un conjunto de fuentes, evocando los cuatro continentes conocidos en aquella época y sus ríos, el Danubio, el Nilo, el Ganges y el Río de la Plata.
La Plaza de S. Pedro la decoran dos fuentes cuya agua da a parar a dos piletas monolíticas de granito rescatadas de otros monumentos romanos.
Muchas otras fuentes tienen relevancia en Roma, lugar donde te puedes refrescar en días calurosos y en las afueras de la ciudad, a lo largo del trazado de los acueductos podemos encontrar otras fuentes para abastecimiento de agua. Se les llamaba bebederos ya que eran piletas sencillas accesibles a personas y animales.
Las “Nasoni” eran surtidores y las fuentes más conocidas, alrededor de 2500 y el agua mana durante el día y la noche.
En Roma se llaman fuentes públicas nasoni (narizones) que distribuyen agua potable gratuita. Este nombre está inspirado en el típico grifo de hierro curvo cuya forma evocaba la idea de una gran nariz.
Además puede verse otras en mármol travertino conocidas como “la loba imperial” porque el agua discurre por la cabeza de una loba de latón.
Como verás Roma es la capital de la región del Lacio y de Italia, monumental y cuna de un imperio extendido al mediterráneo con pueblos pintorescos y donde el amor forma parte de su cultura.
El tiempo parece haberse parado y un viaje a esta ciudad es un regreso al imperio más poderoso de la historia.
Y desde luego, si hace calor, tienes mil fuentes donde refrescarte.


