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PETARDOS , PERROS Y GATOS

Las Fallas son  un periodo de estrés y ansiedad para nuestras mascotas. Los petardos no se llevan bien con los perros y gatos y sobre todo con los callejeros.

Este mundo no gira igual para todo el mundo y si no que se lo pregunten a ellos. Las fiestas de las Fallas en Valencia son mundialmente conocidas y son también un reclamo turístico, pero hay quien lo pasa realmente mal, los perros y los gatos sienten un miedo real a los petardos y fuegos artificiales.

Valencia es una explosión de ruido durante sus fiestas y obliga a nuestros amigos a salir corriendo despavoridos con todos los peligros que acarrea de atropellos y pérdidas cuando tratan de huir.

Los perros callejeros suelen experimentar también ese miedo y los gatos y perros domésticos acuden raudos debajo de la cama o a algún lugar donde se sienten seguros en casa, así que procurémosles un sitio donde se sientan más a gusto con sus cosas, lo pasan realmente mal no queriendo incluso bajar a la calle para hacer sus necesidades paralizados por el pánico.

Penumbra y redes de protección en las ventanas, balcones y terrazas harán que se sientan más protegidos ellos y vosotros también evitando las huidas y sintiendo la tranquilidad de cierta seguridad.

Hacerles algún tipo de refugio donde esconderse con algunas cajas de cartón, es posible que les distraiga del ruido y les incite a jugar.

Es por todo esto que las asociaciones pro animales suelen mandar avisos para el uso responsable de los petardos, la agudeza auditiva de perros y gatos es extraordinaria y ha habido casos de muertes por paro cardíacos por esta causa.

Este año las fallas se han presentado lluviosas y esto habrá paliado el ruido que en el caso de un tiempo favorable es un continuo estrés.

Los dueños de animales entienden perfectamente lo que esto les supone y se da el caso de huir de la ciudad en fallas o buscar un apartamento fuera de la ciudad donde pasar estos días.

Ojo cuando vayáis a coger vuestro coche porque es posible que algún gato haya buscado asilo en las cubiertas donde buscan refugio.

Tuve un bóxer que le tenía miedo a los petardos, no sé si es porque tenía una confianza plena en nosotros, nunca se quedó solo y atendía a quien hablaba con la mirada. Es posible que esa confianza también le hiciera entender que no estábamos preocupados viendo una mascletá y el la veía también. En tiempos de fallas lucía su pañuelo fallero orgulloso, pero ya os digo que eso es una excepción como otras pocas, muy pocas.

Seamos respetuosos con su sentir y protejámoslos.