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TU GATOS ME OBSERVAN

MIS GATOS TE QUIEREN

Soy una persona que convive con dos perros y aunque son mi debilidad, no suelo ser de los que van acariciando a los demás, aunque he de reconocer que con el paso del tiempo voy abriéndome y exploro con curiosidad y sin miedos sus comportamientos, no solo de perros, sino que diríamos del mundo animal en general que voy sintiendo a mi alrededor debido a un cambio, es decir, he pasado de urbanita al mundo rural.

Los gatos, las ardillas, las culebras, los sapos, los fardachos, las golondrinas, las urracas …  te propician sensaciones que no se tienen en la ciudad y que te obligan a racionalizar nuestras relaciones. Un fardacho apareció en nuestra terraza y parecía un dinosaurio en una primera instancia, así que después se planteó como devolverlo a su medio sin que sufriera un ápice y yo tampoco. Al final lo miraba y parecía mi amigo, me daba ternura, lo devolví sano y salvo a la Calderona con medios muy de ir por casa.

Tuve que ir a Barcelona y me instalé en casa de una amiga. Era conocedor de que tenía tres gatos. No es que les tuviera miedo pero sí un cierto respeto. Después de un cambio de actitud más racional, intenté entender y mantenerme relajado para descubrir lo que pudieran manifestarme.

Durante la tarde estuvieron tranquilos observándonos mientras conversábamos y nos poníamos al día de nuestras vidas, una ya cieguita y mayor pasó inadvertida, pero para los otros dos fui la novedad que les mantuvo entretenidos el fin de semana.

Uno no paraba de acercarse y salía corriendo, pensé que venía a retarme, en realidad lo estaba haciendo, quería que saliera tras él pues esa era su forma de juego. No estuve mucho por jugar a peerseguir al moro, así que cansado de esperar, se sentó cerca y me observaba, quizá pensaba, qué soso este tío!!

La otra blanca, chata  y de ojos verdes redondos con unos bigotes blancos como la nieve se acercó y me invitó a que la acariciara en la cabeza, parece que la gustó y solo solicitaba gustitos.

Mi amiga me cedió ese día su cama, quería alagarme y ella durmió en otra estancia, así que los gatos acostumbrados a dormir con ella, iban acudiendo curiosos, y notaban cierta costumbre anómala.

Me acosté y ya tenía a Wicca en la ventana mirándome con ojos fijos. Abrí la ventana y ví que estaba protegida con barrotes y una red que casi era imperceptible y enseguida entendí que era una red de protección para gatos, así que dormí con la ventana abierta asegurándome de su seguridad.

De pronto apareció el segundo que se colocó a un lado de la cama.

Bueno, parecía que mis guardianes no iban a dormir vigilando todos mis movimientos así que me dormí.

De repente el gato que estaba al lado de la cama se subió y ocupó el flanco izquierdo junto a mis pies. Pronto empezaron a llegar más, pensé que debían haber estado ocultos porque no los había visto y que mi amiga tenía una colonia felina en su casa, se disponían a tomar posiciones, Wicca se subió al lado derecho de la cama cercano a mi pie, notaba sus bigotes que me producían un placentero cosquilleo, todos los demás quedaron al pie de la cama como si de un batallón se tratase… yo estaba entusiasmado de despertar tanta admiración pues todos me miraban fijamente y parpadeando lento.

De repente mi amiga me despertó, había preparado el desayuno y comprendí que el batallón había sido disuadido por sus dos gatos y que me había dormido con una realidad que me llevó a un bonito sueño.

Durante el desayuno le dije, Vaya noche ¡!

  • Tus gatos me observan (le dije)
  • Mis gatos te quieren (contestó)