Seleccionar página

RM Anastasio, reparaciones maquinaria industrial

SABOREANDO EL TIEMPO

 

Haciendo balance de mi vida en particular, he visto que lejos de comprar nuevas cosas para mi hogar, tiro las que no me sirven pero sigo dando valor a las cosas y a aquellas máquinas que me pertenecen desde hace tiempo.

Aquellas que compré cuando las necesité o que adquirí en algún viaje y tienen un significado en mi vida.

Comparando e intentando analizar como pasa la vida ahora, tan deprisa, corriendo hacia ninguna parte, sin ningún objetivo claro, también las cosas se adquieren por impulso y duran poco.

Pronto tenemos una nueva necesidad y la anterior quedo obsoleta, todo está preparado con versiones nuevas que superan la anterior y que nos venden a golpes para dejarnos con las ganas.

Somos una sociedad hambrienta de consumo y cuando los expertos analizan hacia donde vamos y de qué manera nos dirigimos, tendríamos que comenzar a rectificar nuestra manera de actuar en la que todos estamos inmersos.

Miro a mi alrededor y aún conservo muchas cosas que no teniendo valor para nadie son  importantes para mí porque contienen un valor emocional, algo que nadie tiene porque fueron hechas exclusivamente para mí, o unas palabras escritas que se conservan como algo valioso.

Alguna cacerola heredada de esas de toda la vida para hacer un guiso cocinado a fuego lento, esas cosas que te permiten hacer un ritual con ellas, que evocan un momento, un personaje, una acción… ordena el tiempo y lo hace habitable.

En el libro de “La desaparición de los rituales” de Byung. Chui Han nos habla de que la percepción simbólica percibe lo duradero. Y St. Exupery  dice sobre los rituales que se pueden definir como técnicas simbólicas de instalación en un hogar.

“.. son las formas rituales las que, como la cortesía posibilitan no solo un bello trato entre personas, sino también un pulcro y respetuoso manejo de las cosas… las cosas no se consumen ni se gastan, sino que se usan…. Por eso pueden llegar a hacerse antiguas.

Es importante llegado este momento de consumo máximo, poder reflexionar en lo que nos aporta un consumo máximo con obsolescencia programada cada vez más corta y lo que nos aporta el uso de las cosas.

Son éstas, importantes reflexiones que creo deberíamos hacernos en cuanto a nosotros a nivel personal, a nivel laboral y social.

El uso de las cosas trasciende en nuestra historia personal, el uso de las máquinas es el paso del tiempo y su revalorización en caso de reparación, en lo social los rituales son usados para mantenernos unidos como comunidad.

Detenernos y pensar es una buena propuesta.