MISMA EDUCACIÓN
Si nos preguntamos como educar a nuestro gato, el sentido común nos dirá que perros, gatos y niños se rigen por la misma educación.
Educar es tener preocupación por el comportamiento. Así que muchos padres o dueños de mascotas no se preocupan en absoluto y luego pasa lo que pasa.
Educar es mostrar el camino y premiar las buenas conductas, es estar pendiente, razonar, hacer pensar.
Los hijos suelen ser contestatarios por juventud, pero dice el refrán “de tal palo, tal astilla”, la educación penetra y forma, utilizando la palabra y el ejemplo.
Los animales decimos que aprenden “por imitación” ya que ellos no pueden razonar, o sí, a veces tienen conductas más ejemplares que muchos niños.
Un perro tarda un poco más que un gato en “pillar la idea”. El gato es un animal muy inteligente y aprende rápido pero lo que es común y está demostrado para una recepción sin objeciones es el refuerzo positivo.
Premiar las buenas conductas es algo mucho más efectivo que castigar las malas. Una chuche en el momento justo de terminar algo bien hecho es un acicate para continuar y así conseguiremos el comportamiento adecuado, tratando de hacer lo que pedimos para conseguir su premio.
Necesitan también intimidad para hacer sus necesidades, elige un lugar adecuado para ellos, tú también lo necesitas no?
Cuando un perro o un gato te muerde puede convertirse en una costumbre, lo mejor es dejar de jugar, lo más probable es que se haya estresado o acelerado con el juego y se ponga nervioso, hay que dejar la actividad inmediatamente, debe comprender que si utiliza esta táctica, no hay más juego.
Te suena un niño lanzado por los aires por papá, riendo como un loco y que acaba poniéndose muy pesado y nervioso… pues lo mejor es tranquilizar el ambiente y dejar la actividad, pasar a un estado de
gracia ¡!
El gato cuando se acelera entra en modo cazador y esto sí que no hay que reprimir, va innato. Lo importante es que no salga por excitación extra, procura jugar con algún intermediario: un juguete y que disponga de un buen rascador.
El gato pide los mimos cuando él quiere, así que no le acaricies si no te lo pide, es posible que te muerda. Cuando estamos predispuestos a las caricias suelen ser más placenteras, pues ellos también lo saben.
En una situación de peligro sacan las uñas, bufan y muerden si es necesario, tú no?
Si no hay causa aparente consulta con un veterinario.
Al final educar es hacer comprender al otro que no hagan lo que no les gustaría que les hicieran. Principio básico de libertad y respeto.
Una vez los hayamos domesticado serán los imprescindibles, esos seres a quien amaremos sin condición.
Protegerles es nuestro deber.


