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Estación de Canfranc, estilo industrial

LA ESTACIÓN DE CANFRANC

El hierro es un material duradero que ha venido utilizándose para confeccionar estructuras de hierro en interiores y en lugares públicos.

Desde la revolución industrial el hierro ha sido el material en exteriores por excelencia por su durabilidad, su inflexibilidad y resistente a la compresión, el material ideal para la arquitectura y en sus inicios para la construcción de raíles.

Inglaterra sería el primer país en la utilización del hierro seguido de Francia y los demás países industrializados.

Combinado con el vidrio llegaron a brillar con luz propia muchas de las estructuras de edificios en muchos países.

Fábricas, invernaderos, galerías cubiertas, mercados… trasladando su estructuras a otras menores como puertas de metro, kioskos y mobiliario urbano como bancos, farolas y al parecer fue considerado un material innoble por la iglesia anglicana que lo prohibió para sus iglesias.

El francés Henri Labrouste se autoproclamó “arquitecto de hierro” , sus obras emblemáticas son la biblioteca de Santa Genoveva y la biblioteca nacional de Francia. Los libros quedaban depositados en estantes realizados en hierro.

La culminación se produjo en Paris en 1889  con la torre Eiffel y es a este ingeniero civil al que le debemos también puentes y viaductos sorprendentes en el aspecto tecnológico.

El ferrocarril y sus estaciones también estuvieron relacionadas con este noble material dejando evidenciada su belleza en la fachada e incluso en la  cubierta de los andenes.

Muchos edificios utilizaron el hierro en su estructura como en el exterior, comenzando por centros comerciales que serían la avanzadilla de los rascacielos.

A inicios del S XX es inaugurada en España una de las Estaciones ferroviarias más bonitas inaugurada en 1928 que daba paso a Francia a los pies del collado de Estiviellas y del balcón de Iserías.

Operó durante 40 años pero un accidente ferroviario causado por dos locomotoras se precipitaron por el puente del L´Estanguet en el valle de Aspe inutilizando el paso en la frontera y a partir de entonces Canfranc cubría la distancia de Zaragoza a Jaca  y a Jaca de la frontera. Allí se detenía el tren ante dos obstáculos, una vía intransitable en el lado francés y el túnel de Somport que daba acceso sin acondicionar. Podemos deducir que tanto por Francia como por España no hubo ninguna idea de remontarla y así cayó en el olvido.

El edificio que fue declarado bien de interés cultural ha sido reconvertido, después de años en el olvido,  en un hotel de lujo 5 estrellas, recuperando el entorno y la estación, siendo fiel al estilo en su creación.

Nos alegramos enormemente de la rehabilitación de este edificio singular que tanta historia alberga. Volveremos pues a disfrutar de un maravilloso edificio en un lugar idílico, esperando que las estaciones en la frontera puedan unirse para realizar el trayecto de unión con el Pirineo y pueblos franceses. Sería un bonito desenlace.