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ciclismo

LOS CICLISTAS Y SUS ALMUERZOS

Los conductores que transitan por las carreteras de la Sierra Calderona saben que el ritmo aquí se llama “circular a base de pedal”.

Los ciclistas inundan nuestras carreteras y son parte del paisaje.

Los vehículos circulan lento porque, cada pocos metros, hay una peña ciclista que va de marcha, y es una zona excelente donde poner a prueba nuestra tolerancia y las prisas que vivimos a diario, también se deja ver algún solitario que va circulando solo con sus pensamientos.

Es nuestro deber  mantener las distancias y adelantar cuando se deba. Esa distancia de seguridad es su prioridad a nuestra prisa inadecuada, ellos nos obligan a ser mejores personas, más humanos, pensar en el otro.

Reflexionando sobre lo que supone este deporte, tan apreciado en Valencia, podemos concluir sin necesidad de profundización que es un deporte popular, de superación de uno mismo y de compañerismo, un medio de transporte además que no contamina, que te permite conectar con tu yo, con tus pensamientos en marcha, permitiéndote conectar con el de al lado a la misma velocidad de pedal.

Cada vez se ven más mujeres en las peñas, cosa que nos hace pensar que la igualdad está en marcha y como la marcha es imparable, es muy bonito ver como se rueda al mismo nivel.

Es también una rebelión del motor, un inesperado pinchazo es motivo de solidaridad, de poner a prueba la paciencia, la espera de la solución, es un deporte para cultivar cuerpo y espíritu para el que se ha de tener un valor del que hoy día se carece bastante: La voluntad, la superación, el esfuerzo, el compañerismo, la solidadirad.

Con todo  el día por delante  la única imposición es una intensidad rítmica, comunicación, risas y parada y fonda.

Cuando ya se ha rodado y el sol aprieta es la hora de la cerveza.

Ellos saben bien que pararán en este o en este otro bar para su almuerzo, porque hay bares que viven por y para ellos, son también una fuente de ingresos en la contornada.

Un buen pan con una buena tortilla de patatas, lomo con queso, embutido de calidad  acompañado de pimientos o habas, un chivito, una brascada, una tortilla con mallorquina (el Almussafes) … una cerveza fía o una clarita, los cacaos y las olivas y después el café es la esperada parte del ritual más esperada.

Y una vez resucitado el muerto de nuevo a la carretera para continuar con la ruta.

Por aquí ver un bar con bicis en su exterior es como en carretera ver un hostal con camiones en la explanada… es sinónimo de aquí se come bien y barato.

Hay muchos bares que se han hecho famosos por su gran popularidad entre este colectivo, pero mejor que te lo cuenten ellos.