DESCUBRIENDO SUS PLAZAS
Con motivo de los carnavales de Cádiz hemos hecho una incursión en la Tacita de Plata para pasar junto a los gaditanos un fin de semana largo.
Nada más llegar aparcamos en la estación, cosa que nos preocupaba en pleno carnaval.
Nada más cruzar la calle para dirigirnos a lo que se supone que era la catedral nos encontramos con la primera de sus esculturas en bronce, ya que la ciudad tiene unas trece en total. Ésta se trataba de las cigarreras situada al lado de la antigua Tabacalera, hoy día es el Palacio de Congresos, en la cuesta de las calesas.
Consta de dos mujeres realizando su trabajo, obra de Francisco Buiza en bronce, destaca por su vestuario al detalle y manifiesta el trabajo que se realizaba por las cigarreras en esta fábrica hasta el S. XIX
Cádiz es una ciudad acogedora, simpática, desde luego no tiene aire señorial aunque lo fuera en otros siglos. La impresión es de una Comunidad, como os diría, quizá que está sentada en la última fila y que desde allí mira hacia arriba con mucho sentido del humor, muy crítica, trabajadora y sencilla.
Los carnavales son su razón de ser, se preparan todo el año para este momento y lo disfrutan desenfrenadamente cuando llega el momento, sus letras van dirigidas a cualquiera que se les ocurra en tono satírico y crítico y saben muy bien sacarle punta a todas las cosas, así que es posible alguna letra se meta con tu partido político o tu personaje favorito… es desde luego una buena forma de poner en práctica la tolerancia y reirse de todo.
Preguntamos por allí cuando podríamos encontrarnos con las comparsas y chirigotas y nos dijeron que por cualquier punto del centro nos encontraríamos con los Ilegales que suelen ser los más divertidos. Las chirigotas alcanzan su culmen cuando la cerveza va abriéndose camino.
Junto a la Playa de la Caleta, los gaditanos tienen otra escultura de piedra artificial dedicada a Paco Alba, enamorado de esta playa y el que fuera precursor de la comparsa. Su busto con su gorra marinera mira a la Caleta con los ojos entrecerrados.
En la Plaza de San Juan de Dios nos encontramos con otro monumento de mención donde versa Cádiz a Moret, que fue uno de los políticos más importantes de la ciudad de Cádiz, aunque fue también un gran literato. Fue diputado, ministro y hasta llegó a ser Presidente del Congreso de los Diputados durante el reinado de Alfonso XIII.
En la Plaza de la Candelaria encontramos la escultura a Emilio Castelar, nacido en el número 1 de dicha plaza. Inaugurada durante la II República su estatua recuerda la presidencia de la República siendo otro académico más en la villa.
Mariana Cornejo, cantaora y bailaora flamenca, defensora acérrima del tanguillo gaditano, queda inmortalizada por José Antonio Barberá con una sonrisa que bien denota el carácter de los gaditanos.
La gastronomía acompaña las jornadas y uno no se puede resistir a un frito gaditano de pescaítos con cerveza o un jerez, berberechos, gambas, camarones, salmonetes, sardinas, atún y bacalao, chicharrones, la pringá…. Esto hay que vernir a descubrirlo.


