CULTURA Y EMBUTIDOS

Los recuerdos almacenados de nuestras experiencias dejan huella y con ellos vamos configurando nuestro mapa selectivo también con aquellos sabores que descubrimos.

Recuerdo un viaje hecho a Olot un pueblo de Gerona situado en la comarca de la Garrocha de la que es capital, y cuyo parque natural es visitado por ser zona volcánica.

Es declarado Paraje Natural de Interés Nacional, con áreas de Reservas Integrales de Interés Geobotánico destinadas a proteger los 40 conos volcánicos, ya extinguidos,  y su hayedo, que ofrecen al visitante un atractivo natural dentro del Pirineo oriental junto con el también muy visitado lago de Banyolas al que se le puede dedicar una mañana de excursión por la orilla del mismo.

El conjunto natural bien merece una visita , el suelo y el clima le da una riqueza paisajística con vegetación de encinas, robledos y hayedos y el mismo parque ofrece todo tipo de información para itinerarios de senderismo.

Sus pueblos ofrecen también un importante patrimonio cultural arquitectónico de todos los estilos, seguro os sonará Besalú uno de los pueblos medievales más bonitos de España y desde entonces  hasta hoy día,  un testimonio judío, renacentista y modernista quedó por el paso del tiempo en estos pueblos de La Garrotxa.

Pero la visita a un lugar de interés culmina con la compra de productos de la zona o la visita a un restaurante donde degustar los productos de la tierra, ya sabéis:  “la vida del viajero es muy dura”.

En este caso, una de las características de su gastronomía son los embutidos , no te faltará variedad, los tienen de todo tipo: llonganisa, secallona, butifarra blanca, fuet, butifarra negra, bull blanco o negro. Eso sí,  todos ellos elaborados con tripa natural fresca de calidad para un buen secado tradicional, en donde la vista y el olfato invita con un buen vino a disfrutar de la vida y como decíamos al principio saborear la experiencia que dejará su huella en nuestro gusto.